domingo, 6 de abril de 2008

Ebriedad de Emilio

Emilio Dijo muy triste

Vente vino de visita a mi garganta;
¡ ya ves que las penas voy matando
pues necesito ir ahogando
ese amor que a mi me mata !.
Es olvido lo que busco con beberte;
no es placer el buscar tu compañía;
la traidora que se fue siendo de día
sin recuerdo quedara, si voy a verte.
La botella se vacía en un momento
y borracho tu recuerdo yo no olvido,
por lo bello de tus ojos soy cautivo,
la prisión de tus labios mi tormento.
Los vapores del alcohol están ausentes;
la botella vacía por el suelo,...
no me dio la bebida tal consuelo
y una cuerda, lo resuelve eternamente
Gracia le respondió
Pobre Emilio, amigo mío
tener que ahogar las penas
de ese amorcito querido
con un mosto, más que buenas

Preferiría indicarte
una agüita de Melisa
que te ayudará a dejarte
desternillado de risa.

El vino, ya bien se sabe
no sana nada ni cura
la molestia que te cave
en el alma y su negrura.

El vino, ese buen amigo
que a mí me gusta re tanto
puede llevarte consigo
con brutalidad y espanto.

Entonces, mi pobre amigo
va a buscar una farmacia
y le pides al botijo
que te recete Armonil....gracia

Eso de andar por el suelo
mirando bajo la mesa
con migajas en el pelo
me parece una bajeza.

Más interesante el lazo
para colgar de una viga
pero con el costalazo
no podrás tragar ni saliva

Cuídate entonces de amores
que te dejan como enfermo
debilitado de dolores
queriendo subir al cielo.

4 comentarios:

EMMuñoz dijo...

Si a Gracia le apeteciese,
editar el anterior
que ha dado lugar a este,
copia y pega; un servidor
se va a mostrar muy alegre
de que juntos, esten los dos.

Me ha gustado conocerte.

Un beso, niña.

Emilio.

G R A C I A G A D E L dijo...

Emilio, eres realmente maravilloso y tu generosidad, sin limites.
Que bueno que por fin dejes de considerarme una abuelita, jejejej
Gracia

EMMuñoz dijo...

Yo soy abuelo sin nietos,
y Gracia ya tienes uno;
Emmanuel llego oportuno
y tu te bebes los vientos
cuando toma su alimento,
o si le limpias su....eso.

Jejeje, esto es de Emilio, seguro.

G R A C I A G A D E L dijo...

Asi es pues, querido Emilio, algunos somos abuelos sin haber sembrado nietos, otros somos abuelitos y limpiamos de todito, incluso andamos con pechera para no mojar la delantera cuando miramos al niño.

Un abracito
Gracia