sábado, 5 de abril de 2008

Silencio de los Riscos

Subí a las cuatro de la mañana por escaleras sinuosas, cubiertas de roció hasta la *Piedra del Sol para ver el espectáculo del amanecer en el valle y en la *montaña vieja. Mi sueño de todo siempre se hacia realidad.
Sólo silencio y tinieblas…. y abajo, muy abajo, el Urubamba corría veloz cantando a través de las rocas y cañones verdeantes de la cordillera de Los Andes. A pesar de los sentidos aguzados, sólo escuchaba su canto, nada veía. Más abajo en el pequeño llano de Aguas Calientes, la vida fluía en un sueño silencioso como cualquier madrugada tibia del invierno altiplanico.
Desde lo alto del circo del cielo las trompetas de los ángeles dieron la partida a las nubes que cubrían la parte baja y con un sólo movimiento de la batuta divina comenzaron a subir, cadenciosas, hacia las cumbres. Vi como los picos de las montañas más bajas se cubrían de ese algodón blanco que subía hacia mí cegando la vista al valle. Era el silencio cimbreante de los montes….. y el movimiento ascendente de la masa nubosa que en pocos instantes me cubriría. Primero fueron los pies, luego las piernas y a mi lado, mis compañeros de viaje, emocionados al igual que yo, se dejaban besar por los cúmulus. Pronto sólo mi cabeza era visible a la luz tenue del amanecer, mas ellas, inexorablemente, fueron cubriéndolo todo hasta llegar a mis labios. Las sentí húmedas, frías, palpables, mágicas, vivas y les devolví, como amante, su beso de agua fresca. Abrí la boca para que ingresaran a mi garganta y su hálito suave penetró hasta el fondo. Me poseían y me dejaba hacer enardecida por el abrazo abismante del cielo humedecido. Cuando cerré los ojos, impidiéndoles el paso a la pupila, habían ocupado, cual dueñas de esta pequeña vida, mis cinco sentidos. Después de un segundo, el esplendor del valle me dejó sin aliento. Las nubes que lo habían cubierto durante la noche, como la cobija cubre al niño, se habían remontado a los empinados picos de más de 3500 metros dejando al descubierto al valle verde y exuberante del señor Urubamba.
Humilde entre los cerros, la luz del sol se dejo entrever, iluminando la cima de la *montaña joven. Con su impecable manto dorado y los rayos coronando la cima, montaña joven (Huaina Pichu) nos mostraba, airosa, la esbeltez de su altanera estatura.
La ciudadela cobro vida como antaño, cuando por las escaleras de piedras, hoy quejumbrosas, galopaban los incas y sus dioses. Eran tiempos de gloria y majestad, de pura juventud y ritos ancestrales. Esta mañana mía, esta nueva mañana daba sus primeros pasos anunciándose calurosa y húmeda.

Antes, cuando la paz y la alegría eran dueños de montes y de valles, cuando sólo el cóndor con su vuelo taciturno surcaba los espacios, cuando las jovencitas cantaban al Inti melodías lacustres y nostálgicas, entonces los dioses aplaudían radiantes las notas emanadas de sus cuerdas vocales.

Hoy el silencio es dueño de los riscos. De vez en cuando un pastor improvisa en su flauta melodías ensoñadas. Presiente los recuerdos aflorando a sus labios y besa suavecito la boquilla desgranando el mágico sonido de un pasado ya ausente. No sabe bien cuando comenzó a interpretarlas, ni como las notas se enredaron en sus dedos labriegos, mas están ahí a la espera… y el hombre las libera. Ellas, afortunadas, vuelan como banderas transparentes, viajan de monte a río, de roca en cielo ocultándose por fin, en la sabiduría resguardada en las piedras silenciosas.
Neruda estuvo entre mis labios con su canto magnifico, ahí entendí en toda su potencia el significado de su llamada…. ¡Sube a nacer conmigo hermano! No era sólo una frase en su retórica, había que ir a esas latitudes para renacer limpio y humilde ante la belleza inigualable de la naturaleza y rendirle homenaje a los intrépidos constructores anónimos de la ciudadela sagrada de los Incas.

2 comentarios:

EMMuñoz dijo...

Bellisima prosa narrativa, Gracia. De no ser posible ir a Machu Pichu, ya tengo una idea de que se ve.

Felicidades, Gracia.

Un cariño.
Emilio.

G R A C I A G A D E L dijo...

Es que Machu Pichu es de verdad una de las maravillas del mundo.
Ojala algun dia puedas visitar la ciudadela de los Incas.

Un abrazo para ti y gracias

Gracia