jueves, 25 de diciembre de 2008

Derrumbre


El silencio 

ha ido cayendo,

silenciosamente,

sobre el silencio

del amanecer

temprano.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Los Amantes


Los amantes cuando se aman se bendicen,
Se retuercen como aladas madreselvas,
Se rocían con perfumes de la aurora,
Se estremecen como juncos en la brisa.

Los amantes se besan y se prueban,
Se juntan en los montes de delicias,
Se carcomen como ráfagas de viento,
Enloquecen con la última caricia.

Los amantes son briosos caballeros,
Se sujetan de las crines y se ausentan,
Viajan raudos en la noche incierta,
Llenando de latidos la foresta.


Los amantes cuando se hablan dan suspiros,
Se miran a los ojos cautivados,
Se cogen por las manos enamorados,
Y se incrustan en los labios coronados.

Los amantes cuando se oyen muy quedados,
Se contemplan y escuchan sus suspiros,
Se silencias captando los gemidos,
Se iluminan cuando todo ha terminado.

Los amantes son el beso siempre alerta,
La caricia y el suspiro ahí latente,
Se confunden con el canto de la fuente,
Y se inundan con el agua del torrente.

Los amantes como nube blanca y ágil,
Se deleitan por el viento acariciados,
Cristalinos cual antorchas de luz frágil,
Alumbran los rincones olvidados.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Oración al Cielo


Este cuerpo marchito lo abriga tu alba capa,Nada me pesas, Flor de eterno vuelo,
Lumbre de la voz y las palabras,
Antorcha insigne, flor de la mañana,
Sobre tu corazón llueven mis palabras.

Soplo del alma, corazón bendito,
Abrázame y cobija mis tesoros,
envíame la luz de tu gloriosa luna,
Desde la rosa amplísima de tu blanca cumbre,
Donde tu perfumado vuelo roza al hombre.

Hazme vivir bajo tus ilusiones,
Esparce nieve sobre mis montes claros,
Diáfano cielo que protege al hijo,
Que de tus parpados se escapó volando,
Para llegar a anclarse entre tus brazos.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ausente


Enséñame a decir adiós
Tan sólo con palabras
Para hacer del humo
El aliento que te busca.

Ciega hacia mí tus miradas
Enséñame a ya no pertenecernos
A no juntar el tiempo de las hojas
Con la luz pálida del alba.

A tus Ojos


Si la vida me diera un instante a tu lado,
Para mirar tus ojos y bañarme en el ámbar,
De las aguas que duermen en el fondo dorado,
De tu mirar tranquilo que cobija tu alma.

Sumergirme quisiera y ondular sin reparos,
Siguiendo la corriente de tus aguas silentes,
Con mi luz encendida hundiéndome en el claro,
De tus ojos que a veces detienes en mi frente.

Nada mas yo quisiera que mojar mi velero,
Navegar dulcemente con el ancla levada,
Y dejarme llevar por la brisa y consuelo,
Que levantan tus parpados al llegar la alborada.

Una mirada abrazo, una tierna mirada,
Izan anchas mis velas como si fueran ráfagas,
Y anclada en tus pupilas, tiernamente quedada,
Me rindo ante tus ojos alojada en tus lágrimas.

Amado que te llevas contigo mí consuelo,
Sin comprender siquiera porque amo tu mirada,
Levanta las cadenas de esos dos tus luceros,

Y déjame vivir para siempre en su calma.

La Barca de las Palabras

Emblema

viernes, 5 de diciembre de 2008

Gotas


Gota de Agua… 
La gota suspendida sobre la nada 
Como agua de lágrima salada 
Se derrumba hacia la noche de la tierra 
Transparente, religiosa, ensimismada.   

Gota de luz…   
Traza en su curso luz de blanca nieve 
De transparencia cristalina orgullecida 
La simpleza de la vida en su corona 
De la estrella que oculta en su alma viva.   

Gota de vida…   
Siembra a su paso sólo la quimera 
De la vida que anida en su albo pecho 
Ocultando nuevamente bajo el lecho 
El esplendor que riega en su caída.   

Gota de sabia…   
Nada más quisiera parecerme 
Un relámpago de tiempo a su belleza 
Erguir como ella la cabeza 
Para seguir mi viaje y comprenderle.   

Gota de amor…   
Te miro recorrer sola y esquiva 
La inmensidad de cielos sin estrellas 
Lavar frente a mis ojos los cristales 
Saludándome al paso como diva.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Mi Silencio

El silencio se hace tarde en mis entrañas,
me corroe por dentro,
me hace trizas la sangre.

El silencio es mi aliado predilecto,
anda rondando por los muro,
se agazapa en cada esquina de la casa.

El silencio en así,
se instala y se aclimata.
Trepa por las paredes
me mira frecuentemente
desde el techo.

El silencio es como yo:
Silencioso.

Gota de Lágrima

Cae, cae, cae, una gota: ¡Ting!, ¡Splach!, ¡Plum!
resbala por el vidrio de mi ventana
que mira hacia la cumbre y se desvanece.

No supe si era un ojo o la lágrima quien corría.
Adiviné los hilos cristalinos que la unían al parpado
pero se cortaron cuando traté de anudarlos a mi garganta.

Quise con ellos devolver la tristeza hacia los cielos,
olvidarme del agua que escurría descalza,
descansar del aliento de la tristeza indómita,
refugiarme en el hueco de las letras marchitas.

¡Ting!, ¡Splach!, ¡Plum!, raudas se despeñaron
corriendo por la vera enfrente a mis pestañas
liberándome, al fin, del dolor de estos ojos
que se abrieron al sol consumiendo el rocío
de mi eterna nostalgia

domingo, 19 de octubre de 2008

Canto a Pirque


Donde la inspiración se hace hombre,
Y el hombre se hace canto.
Emerges de los cerros de un campo que olvidado,
Lo riegan y lo besan sus pies amanecidos,
Eres como un volcán tan suave y apagado,
Manteniendo el influjo de sus fuegos dormidos.
Pirque, mi Pirque bien amado,
Cuna de mis ancestros más bravos y aguerridos,
Cuidadores cautivos de la tierra y los llanos,
Labradores perennes de sueños ya tejidos.
Dios bendice los pechos de tu gente sencilla,
Y les regala fuerza, valor y las delicias,
Que de la tierra madre manos de blanda arcilla,
Extraen sin descanso la abundancia divina.
Pirque, mi bien amado Pirque,
Como no he de cantarte si para mi eres vida,
Naces desde los cerros acunada y tranquila,
Y te lavas los pies en las soleadas rivas.
El canto de tus ríos mecen tus sueños diáfanos,
Y fecundan tus campos con su grácil torrente,
El viento raco y calido te cubre con su manto
Y disuelve la mácula que se adhirió a tu frente.
Pirque, mi bien amado Pirque,
Ancestro de mi casta cultivaron caricias,
Acariciaron pámpanos deshojando las viñas,
Para que el vino nuevo derramara delicias.
Pirque, flor insigne del campo, rocío y luz postrera,
Eres como una lámpara encendida a los cielos,
Y te cantan los vientos, los pájaros, la higuera,
Niños de amaneceres has parido en el ruedo.
Los hijos se te acodan madre patria querida,
Y los acoges huérfanos les regalas familia,
Por eso ellos te hablan con tal amor que brilla,
Como mano celeste te acarician dormida.
Pirque, mi bien amado Pirque,
Donde el hombre se hace canto,
Y el canto te bendice.