miércoles, 4 de noviembre de 2009

Canto al Silencio


Como campo de espigas que ondulan con la brisa,
mis emociones viajan y meciéndose en el viento,
se alejan de mi pecho, luego vuelven de prisa,
y se anclan cual latido, hundiéndose en el tiempo.

Yo te busco en silencio y te escapas con alas,
de golondrina herida por el sol de la tarde,
quiero mirar tus ojos y fundirme en la nada,
flameando como espiga en tu campo que arde.

Silencio no te vayas quédate unos momentos,
a romper con tus ondas la costra de mi mente,
necesito tu olvido para viajar contentos,
esta noche fraguada sin sentirme indigente.

Hoy aquí me hace falta la mano de mi madre,
con su caricia blanda y su beso en la frente,
borrando cada sombra, disolviendo en el aire,
las heridas que traigo aunque no era consciente.

Silencio tu llegada me trae la alegría,
encontré en ti el abrigo, que me envuelve en la nada,
acuéstate en mis brazos reposa todavía,
y déjame acunarte para siempre callada.

1 comentario:

Luis dijo...

Un excelente poema, plagados de sentimiento, felicitaciones. Es un honor leerte.